Pau Gasol - LA Weekly

 

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Educación, ética, humildad y respeto, podrían ser los primeros valores que a uno le vienen a la mente cuando piensa en Pau Gasol.

Sin embargo, no son valores que uno asocia inmediatamente con la figura de un deportista exitoso a nivel mundial, dedicado además a uno de los deportes que mayores beneficios económicos aporta a sus protagonistas, sobre todo hablando de Estados Unidos.

Pau es un verdadero león en la pista y uno de peluche fuera de ella, algo así como un Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Es el mejor ejemplo de cómo gestionar el deporte desde la humildad – sabe perder y sabe ganar – y nos da la sensación de que tranquilamente podría ser nuestro amigo.

En un mundo en el que los deportistas están asociados a mujeres hermosas, coches espectaculares y casas de premio de arquitectura, él no se hace ‘selfies’ en discotecas, cuesta saber quién es su novia o si la tiene, no hace demasiada ostentación en sus redes sociales, y es más bien recordado con una camiseta de UNICEF rodeado de niños.

Esta naturalidad es la que le da crédito en la sociedad, ya que siempre está dentro de los cinco españoles más valorados, ranking que comparte con otros que ostentan grandes “marcas naturales” como Andrés Iniesta o Rafael Nadal. No es casualidad que sea elegido como embajador en las grandes citas como la elección de la ciudad sede de los JJOO de 2020, o en la mismísima coronación de su majestad el Rey Felipe VI.

Cualquiera que desee asociar su imagen a los valores de Pau Gasol, y que pueda permitirse el lujo de pagarlo, hará una apuesta sobre seguro, porque Pau no se hace, se nace.