Rafa Nadal, el correcto

Rafa Nadal - Poker Stars

Muchos son los negocios exitosos, pero la forma en la que se crean se pueden resumir en dos: empezar con todo el dinero necesario como para montar toda la infraestructura que hace falta para que la empresa funcione, o bien, empezar con unos pocos clientes, algunos servicios o productos y, a medida que el proyecto crece, ir incorporando bienes y empleados hasta lograr una compañía de un tamaño respetable y con buenos beneficios.

Con la imagen de los deportistas pasa algo parecido. Algunos van poco a poco cosechando algunos éxitos, que van utilizando para incrementar su impacto en medios y en redes sociales. En el mejor de los casos desarrollan una estrategia de marca, en función de su personalidad e intereses, para finalmente llegar al final de su carrera deportiva con el palmarés que le haya permitido su habilidad, y con una reputación que le permitirá o no seguir viviendo de lo que fue.

Rafa Nadal, en cambio, empezó su andadura siendo un éxito muy prematuro. Ganó el primer Roland Garrós que disputó, fue el segundo caso en toda la historia del tenis, y desde ese mismo día, y en 10 años, lo ha ganado otras 8 veces. Completan su palmarés otros 5 títulos de Grand Slam, es el segundo jugador que más títulos grandes ha ganado después de Roger Federer, y es el que más títulos Masters individuales (27) ha conseguido.

La marca de este deportista, probablemente el mejor de toda la historia del deporte español, se ha fundado sobre el cemento firme de los títulos, sobre la imposibilidad absoluta de que alguien pueda atreverse a rebatirle nada, aunque también es cierto que estuvo siempre apuntalada por la corrección. Una estudiada y evidente corrección delante de cualquier micrófono o cámara, que han hecho que casi sin trabajo se posicione como una de las imágenes de referencia de este país.

Rafa Nadal sirve casi para todo. Lo mismo estrecha lazos afectivos y de seguridad ‘maternalista’, con aquello de que “MAPFRE hay una sola”, como sirve de garantía de 7 años para coches como los Kía, se da el lujo de limpiar la imagen del póker en sus anuncios de Póker Stars, y ahora es la imagen de Dekton, una compañía de Cosentino que fabrica superficies compactas para el mundo de la arquitectura y el diseño – si tuviera emoticonos probablemente pondría ese con los dos ojos abiertos 0_0.

Es tan indiscutiblemente bueno dentro y fuera del campo… Está siempre donde tiene que estar, vestido como tiene que estar, y casi en la postura que tiene que estar. Si fuera un Rey, sería recordado como Rafael El Correcto.

Desde el punto de vista de su imagen, sólo tiene una asignatura pendiente: afrontar un presente deportivo no tan bueno. Una realidad que pueda ir en detrimento de su relación con la prensa, en el que la sociedad, la cruel sociedad, intente enterrarlo, en el que ya no tenga el sustento de los éxitos.

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2 Comentarios

  1. ¡Hola Juan!

    Me parece muy acertado para Rafa ese sobrenombre de El Correcto. Me recuerda mucho al que fue mi primer gran ídolo en el mundo del deporte: Miguel Indurain. Y quizás como pasó con Miguel haya francotiradores apostados y esperando a que falle, a que su declive comience. Sin embargo, precisamente un trabajo serio de la marca personal es el mejor escudo para protegerse de unos inevitables malos resultados que tarde o temprano llegarán.

    Dicho esto, no han sido pocas las veces que a lo largo de estos años ya han querido enterrar deportivamente a Nadal y, una tras otra, éste ha conseguido reinventarse, mejorarse incluso (con un estilo de juego menos explosivo pero mucho más completo) y volver a demostrar que aún le queda mucho tenis por delante. Creo que Rafa sigue en la cresta de la ola, tanto en lo deportivo como en la explotación de su marca personal, pero a día de hoy está sobradamente preparado para afrontar una caída de lo primero sin que se vea especialmente afectado lo segundo.

    ¡Un abrazo!

  2. Rafa ha pasado momento complicados con su lesión, pero nunca ha mostrado resultados malos. De hecho, como tú bien dices, siempre ha sabido reinventarse y volver casi mejor que antes. Sin embargo, creo que esa etapa ha generado una mayor empatía en la sociedad, dado que él no perdía, sino que no jugaba. No creo que lo hayan querido enterrar desde el punto de vista deportivo, más allá de que siempre habrá “francotiradores”.

    Ojalá sepa afrontar su declive como profesional, que llegará, sin tener mayores problemas. Sampras en su día, por ejemplo, ha sabido gestionar muy bien ese momento, y Federer va por buen camino, aunque hay que reconocer que la prensa en sus países, y creo que también la sociedad, son menos cañeras que las que tenemos en España.

    Muchas gracias por pasarte y comentar 😉

    ¡Abrazo!

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