sportsMarketing_600x250

Hoy me levanté con esta frase en la cabeza:

“El patrocinio deportivo no va de aprovecharte del tren al que te subes, sino de hacerlo llegar más lejos”

Y ya cuando te levantas así, te das cuenta que ese es una de esas ocasiones en las que tu cabeza te va a dar el día, en las que, por lo que sea, estás replanteándote cosas, en las que estás mirando fijamente al interior de esta profesión.

El ‘sport marketer’ es alguien al que le gusta el marketing, pero que más le gusta el deporte. Es alguien que entiende, o debería entender, que aquí predomina la pasión a la razón, el impulso al análisis, el vínculo emocional a la estrategia de ‘branding’ tradicional.

Es por eso que cuando una marca entra en el mundo del deporte, lo peor que puede hacer es posicionarse por encima de lo que patrocina, o únicamente intentar aprovechar el impacto y la notoriedad a la que se expone. Una vez dentro, la marca tiene que ser parte del equipo, parte de la afición y parte dirigente. Tiene que tener la camiseta puesta desde el minuto 1, y entender que las relaciones a largo plazo son mejores que los amores de primavera.

Así como siempre se dice que los que buscan un patrocinador tienen que preguntarse más en lo que pueden hacer ellos por la marca, que la marca por ellos, una empresa no tiene que aprovecharse de los éxitos que se alcancen, sino ser parte de los mismos. Y estar en las malas, porque ahí es cuando se conecta con la afición.

Las malas son algo así como las quejas. Cuando estudias marketing te enseñan que tener quejas no es tan malo, porque si las sabes gestionar sabiamente, te aseguran un clientes fidelizados. En el deporte, si gestionas bien una mala racha deportiva, toda la afición a la que te encuentras vinculado te va a ver como a uno más que sufre, uno más que llora, uno más que está. Y eso tiene mucho valor. Mucho.

Como en todos los aspectos del marketing, las recetas son muchas, pero la creatividad es imprescindible. Como en todos los aspectos de la vida, mejor hacer las cosas con pasión que por rutina. Como en todos los aspectos del deporte, mejor sacrificarse y trabajar duro, que hacer lo justo y necesario para no perder.

Sí, ya lo se. No dije nada nuevo, pero así veo yo esta profesión. Y sí, me quedo con cierta tranquilidad por haber escupido algo de orgullo contenido, y la convicción (¿o será ilusión?) de que alguno me entenderá.